... y el pequeño caballero sonrió una vez más, con la
tristeza hasta el cuello y sin alegría en el alma, casi abatido y sollozante
entre penumbras dijo se que no sería esta la última vez que la pasara mal pero
se resolvió en seguir andando pues claro está que la vida no es más que un
camino oscuro con más faroles apagados que encendidos y solo hay que esperar a encontrar
uno encendido.
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